Es habitual trasladar un frigorífico cuando se realiza una mudanza, una limpieza o una reforma de la cocina. A menudo surge la siguiente pregunta: ¿se puede conectar un refrigerador después de moverlo? La respuesta breve es sí, pero no inmediatamente. ¿Quieres saber más sobre el porqué de esta respuesta? En esta guía se analiza todo en profundidad. Después de leerla, sabrás por qué es importante esperar, cuánto tiempo hay que esperar y cómo instalar el electrodoméstico de forma segura.
Antes de pasar directamente a la pregunta, veamos primero por qué es importante el tiempo de espera. Dentro de cada refrigerador hay un compresor lleno de aceite y refrigerante. Estos son fundamentales para mantener frescos los alimentos que hay en el interior del aparato. Durante el transporte, este aceite puede desplazarse de su sitio.
Si el refrigerador se enchufa demasiado pronto, el compresor puede funcionar sin la lubricación adecuada. Esto puede provocar desgaste interno o averías. Esperar permite que el aceite vuelva al compresor. Así, puede restablecerse la circulación normal con el vapor. Esto reduce el riesgo de daños y favorece un rendimiento de refrigeración estable.
La regla es simple: cuanto más se haya inclinado el electrodoméstico, más tiempo debe reposar. Dependiendo de cómo se haya movido el refrigerador, a continuación se ofrecen algunas respuestas generales a la pregunta: ¿cuanto tiempo se deja reposar un refrigerador después de moverlo.
La temperatura también influye. En entornos más fríos, los fluidos se mueven más lentamente. Dejar un tiempo adicional ayuda a garantizar una sedimentación adecuada. Se recomienda siempre consultar el manual de usuario específico de su modelo. Algunos compresores modernos de alta eficiencia tienen requisitos de recuperación particulares.
Coloca el refrigerador sobre una superficie plana y estable. Si el refrigerador no está nivelado, es posible que las puertas no cierren correctamente, lo que provocaría la acumulación de humedad y la pérdida de energía. Deja un espacio de al menos 5 cm entre la parte trasera del aparato y la pared. Esto permite que los serpentines del condensador disipen el calor. Puedes utilizar un nivel de burbuja para comprobar la alineación.
O bien, puedes probar con esos refrigeradores con patas ajustables o ruedas. Incluso sin ayuda de nadie, podrás trasladar el aparato sin esfuerzo de una habitación a otra. Además, un ajuste correcto de la altura evita que el compresor vibre contra el suelo, lo que reduce el ruido de funcionamiento.
Método de transporte |
Tiempo mínimo para esperar |
En posición vertical |
2-4 horas |
Inclinado (menos de 45°) o tumbado de lado |
12–24 horas |
No se sabe |
24 horas |
Una vez transcurrido el periodo de espera, enchufe el aparato directamente a una toma de corriente con conexión a tierra. Evite utilizar alargadores siempre que sea posible. Los frigoríficos consumen una cantidad considerable de corriente durante el arranque, y una conexión directa garantiza un voltaje más estable que una conexión mediante alargador.
Después de encenderlo, compruebe que el compresor emita los sonidos normales. Aunque todo vaya bien, no introduzca alimentos inmediatamente. La refrigeración puede tardar varias horas en estabilizarse. La mayoría de los aparatos necesitan entre 12 y 24 horas para alcanzar una temperatura segura y apta para alimentos (normalmente 4 °C o 40 °F).
El compresor utiliza aceite para su lubricación. Durante un traslado, especialmente si la unidad se inclina, este aceite puede filtrarse hacia los serpentines de refrigeración (evaporador). A continuación, el compresor puede bombear el aceite espeso hacia los estrechos tubos capilares. Esto provoca una obstrucción parcial o total. En esta situación, el frigorífico puede funcionar constantemente, pero no enfriar porque el refrigerante no puede circular.
Los compresores están diseñados para bombear gas, no líquido. El refrigerante y el aceite son incompresibles en su estado líquido. Si entra líquido en la cámara de compresión, se produce un efecto de golpe de ariete. La alta presión puede romper las válvulas internas o dañar el pistón. Esto suele provocar la avería total del compresor, lo que requiere una sustitución completa y costosa.
Incluso la unidad no falle de inmediato, ponerla en marcha demasiado pronto puede atrapar pequeñas cantidades de aceite en el sistema de intercambio de calor. La capa de aceite que recubre el interior de los conductos de refrigeración actúa como aislante con el tiempo. El sistema debe esforzarse más para alcanzar la temperatura deseada. Esto aumenta el consumo de electricidad y acorta la vida útil general.
Entonces, ¿se puede conectar un refrigerador después de moverlo? Sí, pero el tiempo de espera es importante. Dependiendo de la posición en la que se haya transportado, debes dejar que el aparato repose un rato. Esto permite que los fluidos internos vuelvan a su posición correcta para garantizar una refrigeración normal y estable. Además, siempre debes tener cuidado con la instalación después de una mudanza. Unos pequeños cuidados ahora pueden evitarte gastos de reparación más elevados más adelante.
Para realizar el traslado, siga los pasos que se indican a continuación.
Paso 1. Vacíe el aparato y desenchúfelo.
Paso 2. Fije los estantes y las piezas sueltas. Siempre que sea posible, mantenga el aparato en posición vertical durante el transporte. Puede utilizar una carretilla; esto ayuda a reducir el esfuerzo y mantiene el aparato estable. Si es necesario inclinarlo, hágalo durante el menor tiempo posible para limitar el movimiento de los líquidos internos.
Paso 3. Coloque el aparato correctamente en su nueva ubicación.
Paso 4. Una vez colocada, deje que el aparato se asiente y cargue los alimentos gradualmente tras confirmar que ha alcanzado las temperaturas adecuadas.
Entre los errores más comunes se encuentran colocar el refrigerador en posición horizontal sin dejar un tiempo de reposo suficiente, saltarse el periodo de espera y enchufarlo demasiado pronto.
El uso de fuentes de alimentación inestables también puede afectar al rendimiento. Otro problema es la falta de ventilación tras su instalación, lo que reduce la eficiencia de la refrigeración.
Estos errores pueden provocar ruido, una refrigeración deficiente o daños a largo plazo. Seguir un proceso minucioso ayuda a evitar estas consecuencias.